Tränenpalast (Palacio de las Lágrimas)

3 May

Lo que más me impresiono en el Tränenpalast fueron las cabinas por las que tenían que pasar todos los viajeros para enseñar su visa. Allí usaban muchos trucos psicológicos para inquietar a estos. Algunos de ellos eran sillas muy altas para los controladores, para producir un sentimiento de inferioridad, o muy poco espacio, para producir inquietud. Además tenían espejos, para poder ver lo que hacen con sus manos detras de la espalda, y cerraban las puertas, para producir un sentimiento de capturado.

Además me gustó mucho el sistema con los audífonos, con los que se podía escuchar muy bien al guía.

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